En el mundo chamánico se busca la visión en la meditación y los sueños. Como resultado de esos procesos voy creando el arte. No las planeo — las recibo. Los colores vibrantes, las figuras femeninas, los elementos de la naturaleza: todo surge como una canalización visual de lo que percibo.
La firma «álmica» representa esa conexión con el alma que es el origen de cada pieza. Trabajo con acrílico sobre tela, en formatos que van desde lo íntimo hasta lo monumental.