15 de agosto de 2024

Yoga más allá de lo físico: una práctica de integración

El yoga es mucho más que posturas físicas. Descubre cómo una práctica integral conecta cuerpo, mente y espíritu como camino de autoconocimiento.

Yoga más allá de lo físico: una práctica de integración

Si tu experiencia con el yoga ha sido una clase grupal en un gimnasio donde hiciste posturas durante una hora y saliste sintiéndote bien pero sin entender muy bien por qué, quiero contarte que eso es solo una fracción diminuta de lo que el yoga realmente es.

No lo digo para menospreciar las clases de posturas. Mover el cuerpo conscientemente siempre es positivo. Pero reducir a flexibilidad y fuerza no es yoga.

El yoga como sistema completo

La palabra yoga viene del sánscrito yuj, que significa unión. Unir cuerpo, mente y espíritu. Unir lo que percibes como fragmentado. Integrar.

En la tradición védica, el yoga es uno de los seis darshanas (filosofías) y tiene ocho ramas, sistematizadas por Patanjali en los Yoga Sutras. Las posturas (asanas) son solo una rama. Antes vienen los yamas (principios éticos) y los niyamas (disciplinas personales). Después vienen el pranayama (respiración), pratyahara (recogimiento de los sentidos), dharana (concentración), dhyana (meditación) y samadhi (absorción o unión).

Las asanas — las posturas que la mayoría de la gente asocia con “yoga” — fueron diseñadas originalmente para preparar el cuerpo para la meditación. Para poder sentarte en silencio durante tiempo prolongado, necesitas un cuerpo sano, flexible y libre de tensiones. Esa era la función. No era un fin en sí mismo.

Mi relación con el yoga

Me formé como instructora de yoga en Chile, Bali e India. Pero mi relación con el yoga no empezó ni terminó con la certificación. Empezó con la meditación — se trata de una transformación mental.

Tengo 5 certificaciones pero hoy no doy clases, solo uso técnicas corporales y de respiración dentro de talleres específicos. Para llegar a encontrar lo que somos, tuve una escuela muy pura basada en la meditación, entonces para mi el yoga es complementario solo a veces. El movimiento en general nos sirve para que nuestro cuerpo sostenga todos los procesos que la vida sugiere.

Cuando facilito un Taller Arte Visión presencial, el componente de yoga no es “hacer una rutina de asanas”. Es usar el cuerpo como puerta de entrada a un proceso más profundo que incluye meditación, respiración y arte terapia. Todo está conectado.

El cuerpo como mapa

Hay algo que he aprendido en años de práctica y de acompañar a otras personas: el cuerpo guarda todo. Las emociones que no procesaste, los duelos que no cerraste, el estrés acumulado, los miedos no reconocidos — todo eso vive en algún lugar de tu cuerpo.

Eso lo detectamos en meditación y las vías para liberar son varias y son un proceso. Ahora, si logramos unas prácticas de asanas en silencio y conexión, también podemos conectar al saber, relajando el cuerpo y la mente, abriendo los espacios. Sobre todo en el yin yoga, que al menos yo lo enfoco desde el mindfulness dentro de cada postura, entrando en la energía femenina, como la vasija que recibe.

Cuando doy clases, hago yinyang, acción y movimiento para terminar en calma y recogimiento.

Pranayama: el poder de la respiración

La respiración es el único proceso fisiológico que es tanto automático como voluntario. Respiras sin pensar, pero también puedes decidir cómo respirar. Esa doble naturaleza la convierte en un puente único entre el sistema nervioso involuntario y tu consciencia.

Técnicas como nadi shodhana (respiración alterna) calman el sistema nervioso y equilibran los hemisferios cerebrales. Kapalabhati (respiración de fuego) energiza y limpia. Bhramari (respiración de abeja) induce estados meditativos profundos. No son ejercicios abstractos — producen cambios fisiológicos medibles.

Recomiendo siempre observar cómo el diafragma es un segundo corazón, mientras se mueve hay vida.

Más allá de lo individual

El yoga también tiene una dimensión colectiva que me parece preciosa. Cuando practicas en grupo — especialmente cuando se combina con meditación — se crea un campo de presencia compartida que potencia la experiencia individual. No es lo mismo meditar sola que meditar con otras personas que están genuinamente presentes.

Mis talleres curativos presenciales buscan crear ese espacio: una jornada donde el yoga, la meditación y el arte visión se entrelazan en un proceso grupal o también individual.

Si quieres compartir la profundidad y claridad que revela esta práctica — te invito a conocer mis talleres presenciales que voy publicando en Instagram o a agendar una sesión individual o con amigas.

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